Cada mujer se merece lo mejor, sea cual sea el motivo o razón por la cual el sujeto la invita a salir. La primera cita debe ser memorable, por las dudas de que aquel misterioso hombre esté destinado a despertar algún día en nuestras vidas. Si este momento empieza mal, ya es alguna señal planetaria del posible futuro con esa persona.

no1Decir qué sí y qué no hacer, a veces nos juega una mala pasada, porque hasta una cena en una panchería puede convertirse en memorable y romántica según las condiciones en las que se de y la persona con la que se comparta. Podemos intentar tirar algunos tips para que las cosas se den bien y destacar cosas obvias que no deben suceder en la primerísima cita. Todo sea para que haya una segunda, una tercera y etcétera. Detallamos:
1- No al sexo en la primera cita. Acá me perdonan, pero me sale el pensamiento primitivo de adentro. Lo que pasa últimamente es que llega la primera cita y todas se depilan, se compran ropa interior y ninguna piensa en cómo atraerlo sin trampas físicas. Por dos motivos, ya sea por miedo a perderlo o por quedar como anticuada. Entregan la chuchina al primer saque y lo que resta de la relación es vez de tour de France es tour de telo en telo.
2- No al look tranqui. Es tu oportunidad de jugar todas tus cartas y hacer la gran apuesta. Ni zapatillas ni jeans de diario ni remeras con estampado de Mickey. Te mandás un make-up de revista; no hay límite de rimmel. Acá sacamos el brillito del placard, las lentejuelas las dejamos para los shorts, sacamos a las mellis a respirar aire fresco y el taco alto hasta para la más alta. Esto último te va a servir como indicador de altura. Si aún con tacos te alcanza, el chango tiene la altura ideal.
3- No a las conversaciones de los ex. La que o el que habla de un ex se está tropezando de entrada. ¿Porqué? Fácil. Hablar del ex es establecer comportamientos e inseguridades innecesarias en la otra persona. Si caes contando que dejaste a tu ex porque salía mucho de joda con los amigos, el flaco va a pensar que no te gusta que salga con sus amigos. Si le contás que tu ex te dejó, vas a quedar como lo histérica loca difícil de querer. Y así sucesivamente. Dejá que él te conozca en tu perfil de “relación amorosa” iniciando una relación por sí mismo, no le des pistas.
4- No a la comida pesada. No te vayas a mandar el willy de pedirte un plato de ravioles al pesto con el combo mortal de las citas: ajo y perejil. Uno, porque te va a dar un tufo “imbesable”, y el otro, porque se te va a quedar entre los dientes y vas a pasar a la historia como “la chica con la que una vez salí y tuvo un perejil entre los dientes toda la noche”. Hacete la light y pidan una pizza gourmet, una picada o una ensalada tipo Caesar. Total, para comerte la vida vas a tener tiempo después cuando entren en más confianza y dediquen sus sábados a ver películas en el sillón y comerse kilos de helado entre los dos.
5- No a tirarse abajo. Porque de nada sirve un look infernal y una dieta aparente sin confianza en una misma. Las cartas las jugamos por fuera y también por dentro. No sólo en la primera cita, sino de acá a que sean viejitos y se les caigan los párpados: la autoestima arriba del Cerro Arco. Sentadita derecha, como si tuviéramos un palo de piso pegado a la columna, las piernas cruzadas en actitud de femme fatale y si el rollo se sale… ¡que se salga! Así saben que siempre van a tener de donde agarrar y que te importa muy poco el 90-60-90.
Pilas chicas, es su chance de conquistarlos. ¡A por ellos!

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