Llega fin de año, y con mi cabeza hecha cenizas y mis dedos acalambrados tanto escribir exámenes, hacer resúmenes y evocar conocimientos perdidos, podrán entender que el tema de escribir se me ha hecho una meta casi inalcanzable. Pero terminé, rendí, escalé la montaña del conocimiento y planté mi libreta universitaria en la cumbre. Nadie logró bajarme de un hondazo durante estas mesas.

Llegar a las vacaciones es una de las cosas más complicadas para el estudiante universitario. Llegamos hechos percha. Venimos de una maratón a contratiempo y marea sobre este mar de materias, hojas y profesores. En el barquito que nos dieron hay más ancla que vela, y el remo, como siempre, parece un palillo.

Sentarse a estudiar, encima en verano, es el sacrificio más grande que se puede hacer en la carrera de alumno, sin importar que carrera. El calor te pega a morir, y el aire acondicionado te hace moquear a los 5 minutos. Alérgicos abstenerse. Todo el mundo está de joda, porque hay gente que no necesita sacar materias, o las deja todas para febrero, y nosotros como condenados nos sentamos a estudiar rodeados de propuestas de salidas, fiestas, cumpleaños, suicidios por el fin del mundo, etcétera.

Venimos estudiando todo el año, y como ya conocemos las crisis, la comida es la causa de que lleguemos como con 5 kilos de más al verano. Ni tiempo de prepararnos nos dieron y diciembre ya llamaba a la puerta para ver si salíamos a jugar. Con los rollos de copiloto, se nos suma a las mujeres la presión del bronceado y la depilación, las cuales obviamente tampoco hemos hecho. Solteras, aún peor. No visitamos a un peluquero desde julio, que son las vacaciones anteriores, así que nada en nuestra apariencia es decente.

Ponerse a estudiar en esta época cuesta horrores, aún con pileta y todo. Por ejemplo yo, que tengo pileta, tengo el inconveniente de meterme a la pileta y olvidarme completamente del mundo y sobre todo…de las hojas, que terminan empapadas u olvidadas en la reposera. Combinar pileta con estudio es como querer mezclar una cerveza con un estofado de lentejas en un almuerzo de verano. Nada puede salir bien.

Ya renunciando a la idea de estudiar en la pileta viene el inconveniente del lugar físico de estudio. Ninguno parece adecuado. Todos te distraen, aunque en realidad la distracción es porque nuestro nivel de concentración se volatiliza como quitaesmalte al sol. No hay luz que nos guste, no hay silla suficientemente cómoda, la cama nos da sueño, cerca de la compu es una tentación facebookera… Puedo llegar a escribir un kamasutra del estudiante, por todas las posiciones que tuve que probar para poder estudiar una sola hojita. En mi caso, me cansé y me fui al parque; me llevé el mate y una frazadita y chaumancha, cero distracciones…hasta que vino una hormiga asesina y me devoró la pierna. El colmo de los colmos.

Dormir se complica. Las siestas se hacen de 3 horas en vez de 1 y las noches son dedicadas a fijar conocimientos, que para mí fue soñar con bacterias e insectos a lo loco y tonto.

Bajoneada y kamikaze, decidida a rendir dos materias en una misma semana, tuve toda clase de crisis durante este último mes de preparación estudiantil.  A veces pienso que si fuera tan determinada para el deporte como los soy para el estudio, podría adelgazar 5 kilos en una semana. Pero no lo soy ni de casualidad.

A lo último me tiré a la mesa sabiendo lo que sabía, de desubicada de la vida que soy y maldormida como nadie.  ¿Nervios? Creo que no tenía tiempo de pensar en eso. Ya aprobada y satisfecha, llegué y me dormí la siesta del año. La primera en la que me duermo de toque y la primera en la que no sueño con absolutamente nada.

Para colmo de males, está la depresión post-rendir, en donde no sabes que querés hacer, no sabes de dónde sacar ganas para eso que no sabes que querés hacer y encima estar al pedo es algo totalmente novedoso, porque hace mucho no tuviste tanto tiempo libre como ahora…

Solo de esta manera y con esta condición mental puedo escribirles hoy, ah y también porque al final los mayas fueron generosos y nos dieron un tiempito más hasta la próxima fecha capicúa en donde todos decidan ponerle una excusa a las orgías y suicidios masivos esos que andan armando. Disfruten de las fiestas, no me rompan con los petardos, no conduzcan si beben y no piensen en la facultad por lo menos hasta el 1 de febrero, es la ley de Madame.

 

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