Puede ser un “enter” o el “enviar” de un mensaje de celular…ambos comparten causas y consecuencias. En estos tristes momentos de la sociedad cada vez abundan más aquellos personajes que tienen el “enter” fácil, que mandan mensajes por el hecho de mandar, que borran las barreras entre en pensar y el decir; y borran más aún las barreras entre el pensar y el escribir.

La tecnología aplicada a las redes sociales aumenta día tras día la facilidad para compartir contenidos y pensamientos, lo cual es increíblemente positivo para el desarrollo de una sociedad…pero únicamente en las manos correctas. El facebook cambió el botón enviar por un simple toque en un botón del teclado. Se te resbala un dedo y cagaste…vaciaste una porción de cerebro en un segundo, sin corroborar o leer antes lo que pusiste.

¿A quién no le paso escribir algo y después arrepentirse o escribirlo para la persona  equivocada? Las redes sociales ofrecen la posibilidad de borrar comentarios y conversaciones… entonces en tal caso… ¿deberían seguir llamándose “sociales” cuando atentan contra la verdad de la comunicación entre la sociedad y las originales relaciones públicas? ¿No es acaso una charla social aquella en la que las cosas se dicen y quedan grabadas en el tiempo y el espacio de una conversación?  Personalmente creo que aunque uno borre un comentario mal puesto o un estado a los dos segundos después de escribirlo, siempre va a haber alguien que en ese segundo alcanzó a leerlo, porque la dependencia a semejantes medios de comunicación nos hace estar al pie del cañón las 24 horas del día, en el celular, computadora o tablet…siempre atentos a las novedades del muro.

Las repercusiones de este estilo de comunicación en las conductas de las personas son variadas y en algunos casos preocupantes. La comunidad de facebooklandia se ha dividido en dos grupos de personas: los del “enter” fácil y los que no entregan la tecla tan fácil.

Los del “enter” fácil son increíblemente simples de distinguir. Andate a tu muro ahora mismo y vas a encontrarlos en todos lados. Se olvidaron de las mayúsculas y de los signos de puntuación en general. A causa de lo anterior ya no saben dividir ideas y surge el fenómeno de escupir o vomitar frases y palabras como la chica del exorcista. Se complica leerlos y al lograrlo generan en el lector un conflicto interno de ideas; al fin y al cabo no se entendió una mierda que era lo que inicialmente quería decir el que escribió ese conjunto de palabras vomitadas sin relación entre sí. Escriben poniendo tildes en lugares ridículos y repitiendo vocales porque las palabras quedan más bóóníítáásss.

La segunda consecuencia es la facilidad para compartir ideas estúpidas; estados sobre los hábitos alimentarios o las repercusiones intestinales de los almuerzos; fotografías mal tomadas en momentos inadecuados o directamente inadecuadas de ver (como la gente que tiene en el muro 50 fotos de perros hechos mierda); pérdida del respeto y la importancia ante la ortografía (se la pasan por el traste, para decirlo en simple castellano); uso exagerado de malas palabras las cuales también de alguna manera pierden su objetivo; uso de historias ajenas a falta de historias propias (hablemos del otro que es más fácil) y esa cínica costumbre del hablar por hablar…porque el “enter” es gratis y más es mejor, según algunos…

Ni hablemos de la confianza que se tiene en todo lo que aparece en Facebook como si éste fuera un oráculo que pudiera contener toda la verdad y misterios del universo. La nueva generación de jóvenes se cree culta por sólo haber visto tal o cual publicación. Chau cultura general.

¿Causas?…una sola de acuerdo a mi forma de pensar. O mejor dicho, es una cadena de causas. Empezando por la falta de educación desde la casa, a la falta de lectura en la casa o la escuela, o la maldita y mal nacida Wikipedia más editada que fotografía de Susana Giménez; o quizás sea un combo de pobre cultura general y falta de reconocimiento a los fenicios, los cuales si vieran a aquellos que repiten letras innecesariamente en una misma palabra saldrían corriendo en círculos intentando auto flagelarse por inventar la escritura.

El que no tiene el “enter” fácil es un chapado a la antigua en el rubro escritura. Separa sus ideas en varios y variados párrafos; conoce que un punto aparte son tres segundos de espera al leer y un punto y seguido son solo dos; conoce la diferencia entre la coma y el punto y coma, y cuándo usar cada uno. No fue a la universidad para estudiar cómo escribir…o quizás sí, pero más que nada aprendió a escribir de tanto leer.

A aquellos personajes, en los cuales me incluyo la mayor parte del tiempo, nos duele en los ojos un error de ortografía (nuestro o ajeno) como alfileres en la retina y nos cansa leer eternas ideas en una misma oración o párrafo. A nosotros no nos gusta publicar cualquier cosa en el muro; si lo hacemos lo pensamos antes, lo redactamos y corregimos y con cierta desconfianza lo publicamos…conscientes del público que lo va a leer y usando las mayúsculas y tildes necesarias. No es que no publiquemos boludeces, sino que las publicamos correctamente escritas. El que no tiene el “enter” fácil desconfía del corrector autográfico de Word y sabe que debe releer algo antes de mandarlo, no para reconsiderar ideas sino para edificar esa barrera cerebro-teclado.

Escribir bien no va en ser intelectual ni en ser un superado. Escribir bien va simplemente en pensar lo que uno va a decir antes de decirlo, ser consciente de si herimos a alguien con nuestras palabras y hacernos cargo de lo mismo. Por ende, escribir bien es hablar bien…y hablar bien es pensar bien. Una cosa lleva a la otra y terminamos delatando una atrofia cerebral delante de quienes más o menos tiene idea…Así de importante es saber escribir, según mi persona.

Que el “enter” no nos convierta en hipócritas de la escritura e irrespetuosos tecnológicos… Porque un “enter” que se hace el difícil nos gusta más que el fácil…como en todo.

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