Cuesta encontrar al amor verdadero así de una, cuesta no chocarse contra una pared una y otra vez si lo que se busca es conocer a fondo a la gente. Uno siempre se deja llevar por las primeras impresiones y ¡boom!, baldazo de agua fría cuando se cae en la cuenta de lo que realmente pasa; cuando, como dice una canción de Los Cafres: “el amor se cae”.

Fracasos amorosos hay millones. Creo que  a cada segundo que leemos una de las palabras de esta nota una persona acaba de dejar a otra, o se defrauda de la otra, o le leyó los mensajitos de celular de “la otra”.

Ojo al piojo, no siempre una relación mal empezada va a terminar en fracaso; como también no siempre un defecto encontrado en la pareja es motivo de tirar la toalla y llamar al sodero. Hay de los que luchan, hay de los que se rinden…pero en el caso de las mujeres (de lo único que puedo estar segura ya que soy una de ellas) hay de las que directamente empiezan con el pie izquierdo.

En una relación hay POSIBLE fracaso amoroso si:

  • Te casas con tu primer amor. Es el primerito, y estás enamorada hasta la punta del pelo del nudillo del dedo gordo del pie izquierdo. Tuviste suerte, o no, porque el primero fue justamente el correcto, el más lindo, el más bueno, el más educado y adorado por tus padres. Entonces pensaste: “no puedo dejarlo pasar”, porque después de saturarte de todas las películas de princesitas y las novelas de tv, lo único de lo que estás segura es de que si te lo perdés ahora, el próximo va a ser mucho peor o directamente nunca va a venir y vas a morir sola en una calabaza que parecía ser un carruaje. Entonces te casás y unos cuantos años después te das cuenta de que tu cama tiene marcada la baba de la misma persona, el “buenos días” de la mañana es el mismo de siempre y bueno…otros detalles que sólo son de él. Casualmente comienzan a lloverte ofertas…y no precisamente laborales. Estás en la gran duda, frente a la gran manzana y no de New York, sino la del pecado, la de un Edén llamado matrimonio.

Te pueden pasar dos cosas si probás del fruto prohibido con gusanito incluido: o te quemás hasta las pestañas en el intento, perdiendo a un tipo extraordinario que nunca más va a volver; o suplantás a lo que creías perfecto por algo más perfecto, como un tipo pinta leñador de 1,80  y espalda de 1,20 que te lleva el desayuno a la cama todas las mañanas. Poca probable esta última, pero quién sabe…

  • Estar con un adicto a cualquier cosa. Lo peor de esta opción es que muchas de nosotras caemos como mosquitas al cebo y tardamos meses o incluso años en darnos cuenta de lo que realmente pasa. Esto es característico de los tipos que te dejan plantada de forma frecuente o llegan tarde casi siempre. Se van a jugar al casino con plata tuya si son adictos al juego, a darse con los amigos y pasarse de vuelta sin son droguis, a la calle Salta si son adictos a las/os personajes de la zona roja…Existen adicciones extrañas y varias, pero cualquiera que esta sea, siempre termina mal si no huís a tiempo, si te quedás a esperar a que cambie…
  • Ser amante, exigirle que deje a su mujer y luego casarte con él. Esto es directamente ser tonta. A ver, sumemos todos juntos: uno más uno… Es obvio que si la engaño a ella con vos, él te va  engañar con otra. No necesita mucho razonamiento. Seguro que él te dice que ella era una mandona, que no lo dejaba hacer nada, que no le daba lo que necesitaba, etc. Y vos seguro que te lo creías, o que al menos creías que eras mejor que esa otra mujer por lo tanto él no tiene motivos para cambiarte. Pero al que le gusta manejar ganado le gusta ahora y siempre… no le va a perder el gusto por encariñarse con una sola vaca.
  • Relaciones con hombres con muchos hijos. Es para complicarse la vida. Yo entiendo el cuentito de que el amor es ciego, de que uno nunca planea de quién enamorarse…pero si podés evitar a los hombres pseudodivorciados y multifértiles mejor. No se puede disfrutar de una relación en donde tenés que quedar bien con una suegra, un suegro, 3 cuñadas, un marido y 5 pichones que te comparan a cada instante con su madre. Es too much.

Hay otro tema, muy generalizado en el género femenino, que impide que una relación prosiga su curso normalmente. Es la eterna insatisfacción de la mujer. No hay ñora que se encuentre cómoda con su ñor. Eso es imposible. Entonces por más que el ñor le lleve flores, le llene la casa de pétalos, le compre hasta la última colección completa de Ricky Sarkany…siempre a la mujer le va a faltar algo, eso que le impide ser 100% feliz y seguir en paz; eso que nunca vas a saber, porque ni ella misma lo sabe. Es lo que nos hace mujeres.

Conclusión: Hay que hacer lo que uno siente e intentar no dañar al otro en el intento, esa es la “key” de la cuestión.

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