Sí todavía hay más.

Aclaro con respecto a la nota anterior, ya que muchos de ustedes al parecer no llegaron a leer el último párrafo de la misma, que esto que voy a escribir no es posible en su totalidad. No existe la novia ideal, ninguna mujer es capaz de cumplir con todos los postulados a la vez y a muchos hombres tampoco les gusta que lo hagan. Por eso en la variedad está el gusto. Pero yo soy una sola mujer, no tengo 5 cerebros, ni 10 manos; por lo tanto lo que sale del único cerebro que tengo es lo que escribo. Y copio y pego un comentario que le hice a un amigo mío: estas leyes son iguales que esa línea media que existe cuando de valores y códigos se trata; está y todos deberíamos seguirla pero al final terminamos rondando por los costados y nadie en su sano juicio llega a pisarla por todo el camino. ¿Se entiende?

Entonces vamos ahora con las leyes que me faltaron:

El que se va sin que lo echen, vuelve sin que lo llamen
Lo que dice ese dicho es 100% verdad. No sirve andar persiguiendo a tu novio por los confines del universo. No sirve ponerle un GPS en el cerebro para tener su itinerario en el celular las 24 hs. del día. Tampoco sirve ir a perseguirlo cuando te dejó plantada porque vos nunca hiciste algo para que él se fuera. En este caso va una experiencia propia. En mi caso me dejaba plantada el sujeto un fin de semana al mes por lo menos. Eran plantazos de 3 días en los que no daba signos de vida ni a los padres. El sujeto no aparecía, yo lloraba y en un acto desesperado pensé en tomarme los dos micros necesarios para ir a cagarlo a piñas. Pero vino el astuto y sabio de mi padre, me sentó en la cama y me dijo: el que se va sin que lo echen, vuelve sin que lo llamen. Y tal cual…esa misma noche volvió a dar la cara, para decirme que se terminaba todo…pero volvió.

No perseguirse
Lo que se tenga duda se debe preguntar y en el mejor tono posible. Nada de hacer suposiciones estúpidas sobre hechos que imaginaste en la moto en la que te subiste. Las mujeres tenemos una habilidad especial para subirnos a la moto y entrar a maquinarnos cosas. El tipo no te atiende el teléfono y los 10 minutos restantes son de película: está con otra mina, los amigos lo secuestraron para llevarlo a un puticlub, se cayó de la moto y está sangrando en una acequia…las mil y unas. Les aseguro que de todas las que se imaginaban no le van a pegar a ninguna. Esperen a verlo y cuando lo vean pregúntenle, como quien no quiere la cosa, dónde estuvo o qué hizo. Nada de acusaciones falsas.

No comparar con los ex
No hay nada menos emocionante para una pareja que vivir comparándose con la pareja anterior. Lleva todo a grados bajo cero. Por ejemplo, imaginá que él te pregunta a donde ir… y vos le contestás que vayan a tal bar porque está re bueno cuando ibas con tu ex ahí mismo. Todo el resto de la noche va a estar maquinándose sobre qué otras cosas hacés con él que también hacías con tu ex. Es pésimo. Es como si él te dice: “mi vida, teñite el pelo de rojo porque me gustan las coloradas, como mi ex”. Tanto esto como curiosear preguntando qué cosas hacía la ex o a dónde iba con ella, no son para nada positivas. Los ex hay que enterrarlos y olvidarse de ellos completamente.

No competir con la pareja
Ni en trabajo ni en capacidad intelectual. No le cortes las bolitas al pobre sujeto, no lo desvalorices; aún si sos la más inteligente de los dos. Cada uno tiene un trabajo cuya importancia es distinta para cada uno; al igual que con los problemas. No da para decir: “¡Yo trabajo dos horas más que vos y encima tengo tiempo de preparar la comida y lavarte los calzones de Piñón Fijo!” No. Cada uno con su tema, con su esfuerzo y con su vida. Y esto no sólo va para la pareja sino también para la vida misma. Eso sí, si ves que el pichón se te tira a ver tele rasqueteándose la pichina y no te ayuda en nada… y bueno…hay tabla.

Escucharse es vital
Nada de poner la mente en blanco cuando el otro habla. Si lo hacés ahora, en la fase de prueba llamada noviazgo, imaginate en 10 años. Te tiene que interesar la vida del otro… y a él la tuya obviamente. Pero eso de desenfocar la vista y colgarse pensando en el color de esmalte que vas a usar es una verdadera falta de respeto.

 No poner a prueba al otro
Un amigo mío me contó una vez que lo que más le rompía las pelotas de la novia era que ella hacía lo siguiente: primero le preguntaba que tenía que hacer al otro día sabiendo que él tenía que ir a jugar un partido u otro compromiso, luego esperaba unos minutos y le pedía que la acompañara al cumpleaños de “x” persona importante. Le decía: “si me querés me vas a acompañar, porque es muy importante para mí”. Y la verdad que para las mujeres hasta una mosca volando puede ser algo importante. Pero muchas de nosotras hacemos estas cosas para ver cómo responde el hombre, para evaluar que tanto nos tiene como prioridad aún sabiendo que sí o sí va a ir al otro día al compromiso. Es buscar que el novio se enoje y la mande a cambiar, porque obviamente los hombres tienen una vida que hacer más allá de que estés o no en ella. No son como nosotras que muchas veces preferimos camotear antes de salir.

No meterse con la suegra
Nada de lo que hiciste anteriormente va a servir si no cumplís con esta regla. Es más, podés no cumplir con ninguna de las anteriores…pero si no cumplís con esta estás en el horno para toda la vida. Si la vieja te tira no palos sino troncos enteros vos tenés que ser una lady y sonreír como endemoniada. Como si te hubieran atado las comisuras de la boca a las orejas. Muchas suegras son muy vivas, y te van a acorralar para tirarte toda la mierda y amenazas que se te ocurran en voz baja. Báncate todo. Quedate callada. Disimula. Hacé teatro. Quizás te cueste plata en sesiones de psicólogo, pero si hay algo cierto en el universo es que pelearte con tu suegra es sentenciar tu relación a muerte. No hay babydoll que levante a un novio enojado con vos porque hiciste enfurecer a su mamita.

Y hasta acá llegamos con el final de la segunda parte del manual para ser la novia ideal. Si alguna idea les surge avísenme y la explayamos. ¡Buen fin de semana!

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