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Por todas la mujeres que conozco y no solo compadezco, sino además por las cuales sufro y las cuales ocupan un 75% de mi pensamiento diario. Aquellas que se aferran a amores sufridos y de tendencias masoquistas, aquellas que no dejan ir y quizás nunca serán capaz de hacerlo, aquellas que solo culpan y no aceptan, aquellas que niegan, aquellas que lloran. Aquellas que sí tienen compañía en alguno que otro momento pero nunca están en compañía permanente. Aquellas que nunca tienen compañía y sufren también por ello. ¿Porqué? Porque la compañía permanente está dentro de una. La mejor compañía es una misma. Y cuando no nos soportamos a nosotras, cuando dentro de cada ser el clima es turbulento, agobiante e insoportable, buscamos afuera…una tormenta externa, un huracán de emociones, un dolor que ver desde afuera, que ver de a ratos y sufrir de a otros tantos ratos. Relaciones dolorosas que solo aportan eso…dolor. No crecimiento, no superación y definitivamente no amor.

Tanto me costó aprenderlo. Tanta soledad mal aprovechada, siempre buscando al otro como un fin de estar sola. Tanto insistir en aprender a estar solas para saber cómo estar con alguien y no…es aprender a estar solas para aprender a convivir con nosotras. Para buscar nuestra felicidad en lo que Dios o el universo nos dio… ¡a nosotras mismas! Bellas de cualquier manera, bellas como quieran serlo…por dentro por fuera, con mucho peso, con poco peso. Altas, bajas, rubias, morochas. Solas.

Porque no nacimos de a dos. Nacimos todos solos. Y qué bueno ser hombre ya que son los únicos en este mundo que saben cómo poner sus deseos frente a los de cualquiera, como ser felices de entrada y luego decidir con quién y con quien no compartir la dicha. En cambio nosotras en mayoría vamos al revés…intentamos buscar la felicidad allá en el otro. En su beso, su abrazo, sus flores, su convivencia, sus amigos o familia.

Tras años de soltería pensando en cómo atraer, como seducir y como complacer, nunca pensé en mí. En como atraerme, como seducirme y como complacerme. Hasta que la soledad plena y la autosuficiencia en su mayor amplitud me hizo ver lo lindo que es tenerme! Lo lindo que es decidir por mi y para mi. Que nadie me joda, que mis deseos sean mis órdenes y mis horarios los únicos que puedo decretar. Que dejo para mañana no solo lo que hoy no puedo sino también lo que quiero. Que nadie depende de mi sino de mi ayuda, la cual administro dentro de mis posibilidades. Que puedo caminar en bolas por mi casa sin tener que taparme porque alguien va a aparecer. Que puedo comer lo que quiera sin que nadie reproche o critique. Como rutina o no, vivir solas con nosotras es lo más positivo y enriquecedor que una mujer debe vivir.

La reto a todas, a ponerse los zapatos que quieran y el escote que se les de la gana. Que cultiven la salud por que se quieren a sí mismas y a la hora de elegir con quien compartirse sepan ver realmente si el otro se merece tenerlas al lado, es decir, tener al lado a eso que con tanto esfuerzo y años tardaron en crear y sostener. No desde el punto de vista feminista sino como un derecho humano poco entrenado. Son su juguete preferido…¿con quién quieren compartirlo para jugar por siempre? ¿O solo les gustaría compartirse de a ratos?  

Tanto es el miedo que tienen de estar solas, de la edad y de las imposiciones culturales, que no pueden dejarse llevar a donde su naturaleza las quiera llevar. Sepan verlo día a día cuando pongan un pie en el suelo y vean un espejo. Eso que ven es lo más lindo y lo más seguro que van a ver toda su vida. El único lugar que siempre va a alojarlas cuando lo necesiten, lo único capaz de solucionarle la vida y de cambiarles el rumbo. Ustedes.

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